Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Y aun asà esta mujer… quién sabe qué artes habrá usado… qué tremendos esfuerzos, y cuánto tiempo premeditándolo… ¿Quién es…? ¿Quién puede ser…? ¿A quién le oà mencionar, entre sus conocidas, que pudiera ser una mujer joven y atractiva…? ¡Oh, a nadie, a nadie! ¡Él sólo hablaba de mÃ! —Siguió otra pausa; Marianne estaba enormemente alterada, y terminó diciendo—: Elinor, tengo que volver a casa. Debo ir a consolar a mamá. ¿No podrÃamos irnos mañana?
—¡Mañana, Marianne!
—SÃ, ¿para qué vamos a quedamos aquÃ? Yo vine sólo por Willoughby… y ahora ¿quién se interesa por mÃ? ¿A quién le importo?
—SerÃa imposible irnos mañana: debemos a la señora Jennings algo más que cortesÃa; y la más elemental cortesÃa debe hacernos desistir de una idea como la de marcharnos asÃ.
—Bueno, quizá uno o dos dÃas más; pero no puedo quedarme demasiado tiempo, no voy a poder soportar las preguntas y los comentarios de toda esa gente. Los Middleton y los Palmer… ¿cómo crees que voy a resistir su compasión? ¡La compasión de una mujer como lady Middleton! ¡Oh, qué dirÃa él si lo viera!