Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —He aquà su naturaleza: peor que caprichosa, peor que disoluta. Y sabiéndolo yo, como lo sé desde hace muchas semanas, imagine lo que debo haber padecido viendo que su hermana seguÃa tan encariñada como antes, convencida de que iba a casarse con él; imagine lo que debo haber padecido por todas ustedes. Cuando vine a verlas la semana pasada y la encontré a usted sola, venÃa resuelto a conocer la verdad, aunque saberla no habrÃa significado que hubiera podido decir lo que iba a hacer. Entonces mi comportamiento debió de parecerle extraño; pero ahora lo entenderá. Tolerar el engaño de que han sido vÃctimas, ver a su hermana… pero ¿qué podÃa hacer? No tenÃa esperanzas de intervenir con éxito; y a veces pensaba que la influencia de su hermana podrÃa incluso llegar a regenerarle. Pero ahora, tras estos manejos vergonzosos, ¿quién sabe lo que pretendÃa hacer con ella? En cualquier caso, quizá ahora, y sin duda en el futuro, contemple con gratitud su propio caso, cuando lo compare con el de mi pobre Eliza, cuando considere la situación terrible y desesperada de esta pobre muchacha y se la represente ante sus ojos ciegamente enamorada, aún tan ciega como ella misma, y con un espÃritu atormentado por la culpa que la acompañará toda su vida. Le será de provecho sin duda compararse con ella. Advertirá que su propio padecimiento no es nada. Que no tiene su origen en una falta y que no puede llevarla a la perdición. Fortalecerá, al contrario, la amistad de quienes son sus amigos. La compasión por su infelicidad y el respeto por su entereza serán motivos para estrechar cualquier vÃnculo. De su discreción depende, no obstante, comunicarle lo que le he contado. Usted sabrá mejor cuál puede ser su efecto; pero, si yo no hubiera creÃdo firmemente y de todo corazón que podÃa servirle de algo, que podÃa aplacar su llanto, no me habrÃa permitido entristecerla con esta relación de mis penas de familia, con un relato que tal vez parezca encaminado a ensalzar mi persona a expensas de los demás.