Juicio y sentimiento

Juicio y sentimiento

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Santo cielo! —exclamó Elinor—. ¡Es posible… es posible que Willoughby…!

—Las primeras noticias que tuve de ella —prosiguió el coronel— vinieron de su propia mano, mediante una carta, el pasado mes de octubre. La carta se me envió de Delaford, y la recibí aquella misma mañana en que habíamos proyectado nuestra excursión a Whitwell. Ésta fue la razón de que me marchara de Barton tan de repente, lo cual, estoy seguro, debió parecer extraño a todos, y ofensivo, según creo, a algunos. Supongo que poco imaginaba el señor Willoughby, cuando con su acusadora mirada reprendió mi falta de delicadeza por haber estropeado los planes, que me estaban llamando en auxilio de quien era por su causa infeliz y miserable; pero, de haberlo sabido él, ¿de qué habría servido? ¿Habría sido menos feliz, le habrían alegrado menos las sonrisas de su hermana? No, él ya había hecho lo que ningún hombre con sentimientos hacia los demás habría sido capaz de hacer. Había dejado a la muchacha cuya inocencia y juventud había seducido en una situación sin posible consuelo, ¡sin socorro, sin amigos, sin hogar honorable, y sin conocer su paradero! Al marcharse, le había prometido volver; y ni volvió, ni le escribió, ni acudió en su consuelo.

—¡Es más de lo que se puede creer! —exclamó Elinor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker