Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —¡Oh, querida, eso sà que es una lástima! ¡Pero con unas viejas amigas como Lucy y yo…! Creo que con nosotras podrÃa hacer una excepción; y le prometo que ninguna de las dos dirÃa ni una palabra.
Elinor, muy educadamente, declinó el ofrecimiento. Posiblemente su hermana estarÃa acostada, o en camisón, por lo que no podÃa bajar a verlas.
—Oh, si se trata de eso —exclamó la señorita Steele—, podemos subir nosotras.
Elinor empezaba a notar cómo su humor se rebelaba ante tanta impertinencia; pero una aguda reprimenda de Lucy la sacó del apuro, una reprimenda que en esta ocasión, como en muchas otras, aunque no volvió más delicados los modales de una de las hermanas, fue útil para dominar los de la otra.