Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Me alegra muchÃsimo saberlo, vaya; muchÃsimo de verdad. Pero no era para menos: son gente de gran fortuna, parientes vuestros, y con razón podÃa esperarse de ellos que contribuyesen sin reparar en detalles y atenciones a todo cuanto pudiera hacer más agradable vuestra situación. ¡Asà que estáis de lo más cómodamente instaladas en vuestra casita de campo y no os falta de nada! Edward nos contó verdaderas maravillas del lugar; en su género, lo más completo, nos dijo, y vosotras, por lo que parecÃa, encantadas como las que más. Nos llevamos una gran alegrÃa al saberlo, os lo aseguro.
Elinor sintió un poco de vergüenza por su hermano; y no lamentó eludir la necesidad de contestar cuando llegó el criado de la señora Jennings para decirles que su señora las estaba esperando en la puerta.
El señor Dashwood las acompañó mientras bajaban las escaleras, fue presentado a la señora Jennings a la puerta de su carruaje, y se despidió manifestando de nuevo la esperanza de poder ir a visitarlas al dÃa siguiente.