Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Elinor tenÃa muchas ganas de saber, aunque no se atrevió a preguntar, si Edward se encontraba en Londres; pero Fanny jamás se habrÃa permitido pronunciar su nombre delante de ella, a no ser en el caso de haber podido decirle que la boda de su hermano con la señorita Morton estaba ya decidida, o en el de que las expectativas de su marido respecto al coronel Brandon estuvieran confirmadas; pues creÃa que Edward y Elinor estaban aún tan unidos el uno al otro que no bastaba separarlos de hecho, sino también de palabra, lo cual nunca estaba de más. La noticia, sin embargo, que ella no estuvo dispuesta a dar, no tardó en llegar por otro conducto. Lucy acudió pronto a exigirle a Elinor que se compadeciera de ella porque, a pesar de que Edward estaba ya en la ciudad con el señor y la señora Dashwood, no le era posible verle. Él no se atrevÃa a ir a Bartlett’s Buildings por miedo a que alguien le descubriese y, aunque las ganas que ambos tenÃan de verse eran cosa de no decir, de momento no podÃan hacer otra cosa que escribirse.
Edward dio muestras personales de hallarse en la ciudad, visitando, en muy poco tiempo, dos veces Berkeley Street. Dos veces encontraron su tarjeta sobre la mesa, al volver de sus quehaceres matinales. Elinor agradeció mucho estas visitas; pero agradeció aún más no haber estado en casa.