Juicio y sentimiento

Juicio y sentimiento

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tal había llegado a ser la despreocupación de Marianne por su aspecto y vestimenta que todo el tiempo que tardaba en acicalarse no tenía para ella ni la mitad de importancia que la que, una vez terminado, le daba la señorita Steele, quien, al verla, invertía siempre los primeros cinco minutos en no hablar de otra cosa. Nada escapaba ni a su minuciosa observación ni a su general curiosidad; todo lo veía, y todo lo preguntaba; no estaba tranquila hasta que no conseguía enterarse del precio de cada pieza de su atavío; habría podido acertar el número de vestidos que tenía con mayor discernimiento que la propia Marianne, y no renunciaba a la esperanza de averiguar, momentos antes de salir, cuánto gastaba en lavanderas por semana, y cuanto en sí misma por año. La impertinencia de esta clase de escrutinios solía coronarse, además, con un cumplido que, aunque pretendía ser zalamería, era para Marianne el colmo de todas las impertinencias; pues, tras sufrir un examen del valor y la factura de sus prendas, el color de sus zapatos y el arreglo de su peinado, con casi toda seguridad aún le quedaba por oír que «a fe suya, tenía un aspecto tremendo, elegantísimo, y que sin duda haría grandes conquistas».





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker