Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Por aquel entonces Marianne había llegado, paulatinamente, a acostumbrarse tanto a salir todos los días que lo mismo le daba ir a un sitio como no ir: y se preparaba serena y mecánicamente para todos los compromisos nocturnos, aun sin esperar la menor diversión de ellos, y muy a menudo sin saber hasta el último momento adónde la iban a llevar.