Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Concluyó invitando muy amablemente al señor y la señora de John Dashwood a visitarla en Barton; y a Edward le invitó aún con mayor cariño. Aunque la última conversación con su nuera la había convencido de no seguir en Norland más de lo indispensable, no había producido en ella el menor efecto sobre el punto al que principalmente estaba encaminada. Separar a Edward y Elinor seguía estando tan lejos de su ánimo como antes; y deseaba hacer notar a la señora de John Dashwood, mediante esta inequívoca invitación a su hermano, lo muy sin cuidado que le traía su oposición a la pareja.
El señor John Dashwood no dejó de repetirle a su madre lo muchísimo que sentía que hubiera alquilado una casa a tanta distancia de Norland, por lo que no podía prestarle la menor ayuda en la mudanza de sus pertenencias. La ocasión le contrariaba sobremanera, pues el mismo esfuerzo al que había reducido el cumplimiento de la promesa que había hecho a su padre resultaba impracticable a la vista de este arreglo. Se envió el ajuar por mar. Consistía principalmente en ropa blanca, loza, porcelana y libros, y un bonito piano propiedad de Marianne. La señora de John Dashwood suspiró al ver partir los embalajes: no podía dejar de pensar en lo injusto que era que la señora Dashwood, cuya renta iba a ser tan insignificante comparada con la suya, hubiera de tener un ajuar tan espléndido.