Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Fue una suerte, por lo demás, tanto para la curiosidad de la señora Jennings como para la de Elinor que la señorita Steele estuviera dispuesta a contarlo todo sin que le preguntaran, porque de otro modo no habrÃan llegado a saber nada.
—Estoy muy contenta de verla —le dijo, tomándola familiarmente del brazo—, porque es lo que más deseaba en el mundo —y bajando la voz—: me imagino que la señora Jennings ya estará enterada. ¿Se ha enfadado?
—Con ustedes, según creo, ni en lo más mÃnimo.
—¡Qué buena noticia! Y lady Middleton, ¿se ha enfadado ella?
—Me cuesta imaginar que lo haya hecho.