Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento quedo de ud. etc.
Tan pronto terminó de leer, Elinor ultimó el que, según sus conclusiones, había sido el auténtico plan de la autora, y puso la carta en manos de la señora Jennings, la cual la leyó en voz alta con multitud de elogios y fervorosos comentarios.
—¡Qué bien está! ¡Qué bien escribe! Sí… sí, eso fue muy oportuno, eximirle del compromiso… si hubiera sido ése su deseo. Muy propio de Lucy… ¡Pobrecita! ¡Ojalá, ojalá pudiera yo conseguirle un beneficio! Mire, mire…, me llama querida señora Jennings. ¡Qué buen corazón! No hay otro igual… Muy bien, a fe mía. Esta frase tiene un giro muy bonito. Pues claro que iré a verla, no faltaría más. ¡Qué atenta! ¡Se acuerda de todo el mundo! Gracias, querida, por enseñármela. Es una carta divina como no he visto otra en mi vida, digna de Lucy, de su cabeza y su corazón.