Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Apenas acabó de establecer este punto con gran solemnidad, llegó la señora de John Dashwood y le puso fin. Pero aunque ella nunca hablaba del asunto fuera de la familia, Elinor pudo ver su influencia en su espíritu, en la especie de confusa expresión que tenía al entrar, y en sus intentos por tratarla cordialmente. Llegó incluso a interesarse al punto de descubrir que Elinor y su hermana no tardarían en abandonar la ciudad, un esfuerzo en el que su marido, que entró con ella en el salón y estuvo primorosamente pendiente de sus exhalaciones, pareció reconocer el máximo de gracia y de afecto.