Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento La llegada de una nueva familia a la región era siempre para él motivo de alegría, y no podía estar más contento con los inquilinos que había encontrado para su casita de Barton. Las señoritas Dashwood eran jóvenes, bonitas, y carecían de afectación. Esto último bastaba para obtener su beneplácito; pues carecer de afectación era todo cuanto una muchacha bonita podía desear para hacer de su espíritu algo tan cautivador como su presencia física. Por su natural cordialidad, le hacía feliz acomodar a aquellos cuya situación, en comparación con el pasado, podía considerarse infortunada. Al mostrarse amable con sus primas obtenía por tanto la satisfacción genuina de un buen corazón; e instalando en su casita a una familia exclusivamente femenina encontraba toda la satisfacción de un deportista; porque un deportista, aunque aprecia tan sólo a los miembros de su propio sexo que son también deportistas, rara vez se siente inclinado a fomentar en ellos el sentido del gusto dándoles techo en sus propios dominios.