Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —No lo dudo —exclamó su madre—. ¡Feliz con un hombre de costumbres libertinas! ¡Con un hombre que ha destruido la paz de nuestro amigo más querido, del mejor de los hombres! No, ¡el corazón de mi Marianne no encontrarÃa la felicidad al lado de un hombre asÃ! Su conciencia, su delicada conciencia, habrÃa lamentado todo lo que la conciencia de su marido habrÃa debido lamentar.
Marianne suspiró, y repitió:
—No deseo que nadie cambie.