Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Edward iba a quedarse en la casita al menos una semana; pues, por mucho que se le requiriera en otras partes, era imposible dedicar menos de una semana a disfrutar de la compañía de Elinor, ni podía ese tiempo bastar para decir ni la mitad de cuanto había que decir sobre el pasado, el presente y el futuro; pues, aunque muy pocas horas dedicadas a la dura labor de una charla incesante proporcionan por sí mismas mayor cantidad de temas de los que realmente pueden tener en común dos seres racionales, entre enamorados las cosas son, sin embargo, muy distintas. Entre ellos no hay tema que se agote, no hay comunicación que se produzca si no se ha repetido al menos veinte veces.