Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Pero Elinor… ¿cómo describir lo que ella sentía? Desde el momento en que supo que Lucy se había casado con otro, que Edward era libre, hasta aquel en que él justificó las esperanzas que tan inmediatamente habían seguido, experimentó un sinfín de sensaciones, según los casos, pero nunca de tranquilidad. Mas cuando el segundo momento hubo pasado, cuando vio despejadas todas las dudas, todas las preocupaciones, comparó su situación con la que acababa de dejar, y le vio a él liberado con honor de su antiguo compromiso, aprovechando inmediatamente la liberación para dirigirse a ella, y declararle un amor tan tierno, tan constante como siempre pensó que habría de ser… Estaba abrumada, consternada por su propia felicidad; y alegremente dispuesta, como todo espíritu humano, a familiarizarse rápidamente con cualquier cambio a mejor, se necesitaron varias horas para que la serenidad entrara en su ánimo y un poco de paz en su corazón.