Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Creà mi deber —dijo—, al margen de mis sentimientos, dejar en su mano la continuidad del compromiso cuando fui repudiado por mi madre, y me quedé aparentemente sin amigos y sin nadie en el mundo dispuesto a ayudarme. En una situación asÃ, en la que nada parecÃa poder tentar la avaricia o la vanidad de ninguna criatura viviente, ¿cómo podÃa suponer, cuando ella insistió tan solemnemente, tan tenazmente en compartir mi destino, fuera el que fuese, que la guiara otra cosa que el amor más desinteresado? E incluso ahora no alcanzo a comprender qué propósito acariciaba, o qué supuestas ventajas pudo imaginar que le traerÃa encadenarse a un hombre que no le importaba en lo más mÃnimo y que lo único que tenÃa eran doscientas libras. Ella no podÃa prever que el coronel Brandon fuese a ofrecerme una rectorÃa.
—No, pero quizá supuso que algo favorable podÃa ocurrir, que con el tiempo tu familia iba a ceder. Y, de todos modos, no perdÃa nada manteniendo el compromiso, pues, según ha demostrado, su situación no entorpecÃa ni sus inclinaciones ni sus actos. Era una alianza ciertamente respetable, y probablemente le ganarÃa consideración entre sus amistades; y, si no ocurrÃa nada mejor, siempre era preferible casarse contigo a seguir soltera.