La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —Bueno, el resto de la gente podrá juzgar por sà misma; y a quienes vayan a Londres puede que Bath les parezca poca cosa. Pero yo, que vivo en un pueblecito apartado, nunca podré encontrar más monotonÃa en un lugar como éste que donde yo vivo, pues aquà existe una gran variedad de diversiones, y hay muchas cosas que ver y hacer durante todo el dÃa que no se pueden encontrar allà en absoluto.
—No le gusta vivir en el campo.
—SÃ, me gusta. Siempre he vivido allà y siempre he sido muy feliz. Pero sin duda la vida rural es mucho más monótona que la de Bath. En el campo, un dÃa es exactamente igual al anterior.
—Pero simultáneamente, en el campo emplea el tiempo de una manera mucho más racional.
—¿Yo?
—¿No es as�
—No me parece que haya mucha diferencia.
—Aquà usted se dedica exclusivamente a divertirse durante todo el dÃa.
—Y en mi casa hago lo mismo, pero allà no encuentro demasiadas diversiones. Aquà doy paseos, lo mismo que allÃ; pero aquà veo una gran diversidad de gentes en las calles, y allà sólo puedo ir de visita a casa de la señora Allen.