La Abadía de Northanger

La Abadía de Northanger

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No me encarezcas más, Isabella. Tengo un compromiso con la señorita Tilney. No puedo ir.

Todo fue en vano. De nuevo se vio asediada con los mismos argumentos: debía ir, tenía que ir y no iban a aceptar que se negara.

—No te cuesta nada decirle a la señorita Tilney que se te había olvidado un compromiso previo, y sólo tienes que pedirle que retrase el paseo hasta el martes.

¡De ninguna manera! ¡Sí le costaría y no podía hacerlo! Aquel compromiso previo no existía. Sin embargo, Isabella se ponía cada vez más insistente; la apremiaba de la manera más afectuosa; se dirigía a ella en los términos más encantadores. Estaba segura de que su queridísima y simpatiquísima Catherine no negaría algo tan insignificante a una amiga a la que tanto cariño tenía. Estaba segura de que su estimada Catherine tenía un corazón tan sensible, un carácter tan bondadoso, que se dejaría fácilmente persuadir por sus queridos amigos. Pero todo fue en vano; Catherine estaba convencida de tener razón y, aunque le apenaban aquellas súplicas tan cariñosas y elogiosas, no podía permitir que influyeran en ella. Isabella probó entonces otro método. Le reprochó sentir más afecto por la señorita Tilney, a quien conocía desde hacía muy poco tiempo, que por sus mejores y más antiguos amigos; en suma, de haberse vuelto fría e indiferente hacia ella.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker