La Abadía de Northanger
La Abadía de Northanger Los incómodos sentimientos de Catherine comenzaron a disiparse, e hizo un esfuerzo por creer que el retraso de la boda era la única causa de pesadumbre para Isabella. La siguiente vez que se encontró con su amiga, estaba tan amable y alegre como siempre, y trató de olvidar que, durante unos momentos, había pensado otra cosa. James, que llegó poco después de su carta, fue acogido con las más gratas muestras de simpatía.