La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —En lo tocante a las atenciones que me dirigiera, te declaro por lo más sagrado que, excepto el primer dÃa, que fui su pareja de baile, no he tenido conciencia de ellas ni por un momento. Y en cuanto a hacerme insinuaciones o cosa parecida, debe de haberse producido algún inexplicable malentendido. Yo no habrÃa podido equivocarme en una cosa asÃ, ¡ya te lo puedes imaginar! Y como tengo el mayor interés en que me creas, niego solemnemente que se haya dicho jamás una sola palabra de esa Ãndole entre nosotros. ¡Media hora antes de que se fuera! Ha debido de ser un completo y absoluto malentendido porque no lo vi en toda la mañana.
—Perdona, Catherine, eso sà que lo hiciste; te pasaste toda la mañana en Edgar Buildings; fue el dÃa en que llegó el consentimiento de tu padre, y estoy casi segura de que tú y John estuvisteis a solas en el salón poco antes de irte.