La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —Mi adorable Catherine, ¡esto es completamente absurdo! La modestia y esas cosas están muy bien, pero, no sé, un poco de sinceridad de vez en cuando resulta también muy favorecedora. Nunca me he sentido tan tensa. Es como si estuvieras a la caza de cumplidos. Las deferencias que John tenÃa contigo eran tan evidentes que hasta una niña se hubiera dado cuenta. Además, apenas media hora antes de irse él de Bath le estuviste dando esperanzas de la manera más evidente. Lo cuenta en la carta; dice que llegó a hacerte insinuaciones y que las recibiste del modo más favorable; quiere que ahora continúe yo su labor y te diga toda clase de lindezas. Asà que es inútil que finjas ignorancia.
Con toda la seriedad de una persona sincera, Catherine manifestó su perplejidad ante la acusación, rechazando cualquier afirmación de que el señor Thorpe estuviese enamorado de ella y señalando la consiguiente imposibilidad de haber pretendido darle esperanzas.