La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —Mi hermano está al corriente —respondió Henry.
—¿Lo sabe? Entonces ¿por qué permanece aqu�
Tilney no contestó y cambió de tema, pero Catherine prosiguió ansiosamente:
—¿Por qué no le convence de que se marche? Cuanto más tiempo esté, peor será para él al final. Le ruego que le recomiende que, por su bien y el de todos, se marche de Bath cuanto antes. Con el tiempo, la ausencia le devolverá la tranquilidad, pero aquà no puede tener esperanzas. Si se queda, es sólo para ser desgraciado.
Henry sonrió.
—Estoy seguro de que mi hermano no desea tal cosa.
—¿Le convencerá entonces de que se marche?
—No está en mi mano convencerle, y lo siento, pero ni siquiera puedo intentarlo. Yo mismo le he dicho que la señorita Thorpe está comprometida. Sabe lo que está haciendo y es responsable de sus actos.
—No, no sabe lo que hace —exclamó Catherine—; no sabe el daño que le está causando a mi hermano. Y no es que mi hermano me lo haya dicho, pero tengo la seguridad de que está muy molesto.
—¿Y también de que la culpa es de mi hermano?
—SÃ, completamente segura.