La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —Quizá —observó Catherine—, aunque se haya portado tan mal con nuestra familia, su conducta sea mejor con la suya. Ahora que ha conseguido al hombre que le gusta, tal vez sea más constante.
—Estoy seguro de que lo será —repuso Henry—. Pero me temo que será constante siempre que no se cruce un barón en su camino; eso es lo único que puede salvar a Frederick… Buscaré en el periódico de Bath las llegadas.
—¿Creen ustedes que todo ello se debe a la ambición? SÃ, a buen seguro, hay detalles que asà lo indican. No puedo olvidar que en cuanto se enteró de lo que mi padre les ofrecÃa se desilusionó mucho porque no fuera más. En mi vida he sufrido mayor decepción con una persona…
—De toda la inmensa variedad de gente que ha conocido…
—Mi decepción con ella es tan grande como mi desencanto, pero en cuanto al pobre James me parece que no llegará a recuperarse nunca de ello.