La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —¡Aquà vienen mis hijitas! —exclamó la señora Thorpe señalando a tres muchachas de aspecto elegante que, cogidas del brazo, se aproximaban hacia ellas—. Señora Allen, estaba deseando presentárselas; y ellas estarán encantadÃsimas de conocerla. La más alta es Isabella, la mayor. ¿No es una preciosidad? Las otras tienen también muchos admiradores, pero creo que Isabella es la más guapa.
Las señoritas Thorpe fueron presentadas y la señorita Morland, que llevaba un rato olvidada, lo fue también. Su apellido pareció sorprenderles a todas y, tras hablar con ella muy educadamente, la mayor de ellas dijo en voz alta a las demás:
—¡Es increÃble el parecido de la señorita Morland con su hermano!
—¡Es su vivo retrato, ciertamente! —exclamó la madre.
—HabrÃamos sabido que era su hermana en cualquier parte —repitieron dos o tres veces cada una de ellas.
Por un momento Catherine quedó sorprendida, pero apenas la señora Thorpe y sus hijas comenzaron a contar la historia de su amistad con James Morland, recordó que su hermano mayor habÃa trabado una estrecha amistad últimamente con un joven de su universidad llamado Thorpe, en casa del cual habÃa pasado la última semana de las vacaciones de Navidad, cerca de Londres.