La Abadía de Northanger
La Abadía de Northanger Tras una breve visita a la señora Allen en la que Henry habló sin ton ni son y Catherine, absorta en la contemplación de su propia e inefable felicidad, apenas abrió los labios, la pareja se sumió otra vez en el éxtasis de un nuevo tête-à-tête. Pero antes de que Catherine sufriera la desilusión de que terminase, se le permitió juzgar hasta qué punto Henry se hallaba bendecido por la autoridad paterna en sus actuales pretensiones. A su regreso a Woodston, dos días antes, Henry se había encontrado cerca de la abadía con su impaciente padre, que se apresuró a informarle en irritados términos de la partida de la señorita Morland ordenándole que no volviese a pensar en ella.