Lady Susan
Lady Susan Aquí con el tiempo estaremos en paz. Confío en que con nuestras tareas cotidianas, nuestros libros y conversaciones, con ejercicio, los niños y todos los placeres domésticos que esté en mi mano proporcionarle, poco a poco irá venciendo ese pueril enamoramiento. No me cabría la menor duda de ello si quien la despreciara fuera cualquier otra mujer en el mundo y no su madre.
Cuánto tiempo se quedará lady Susan en la ciudad o si regresará aquí no lo sé. Al invitarla no pude ser cordial, pero si decide venir mi falta de cordialidad no le hará cambiar de opinión.
En cuanto me enteré de que los pasos de la señora se encaminaban hacia allí no pude por menos de preguntarle a Reginald si tenía intención de pasar el invierno en la ciudad; y aunque se mostró muy impreciso, algo en su mirada y en su voz contradecía sus palabras. Se acabaron las lamentaciones. Desesperada, he decidido rendirme y aceptar la realidad. Si os deja pronto para marcharse a Londres, todo habrá concluido.
Afectuosamente vuestra,
Catherine Vernon