Lady Susan
Lady Susan Ojalá pudiéramos llevar con nosotros también a nuestra querida Frederica, pero lamento comunicaros que el motivo que trajo aquà a su madre era llevársela; y, por desdichada que ello hiciera a la pobre muchacha, fue imposible impedirlo. Yo estaba absolutamente en contra de dejarla marchar, asà como su tÃo, y apelamos a todo lo que se podÃa apelar. Pero lady Susan declaró que, como ahora estaba a punto de establecerse en la ciudad para pasar varios meses, no se sentirÃa a gusto si su hija no estaba con ella, para estudiar, etcétera. En realidad, su actitud fue muy amable y correcta, y el señor Vernon cree que ahora tratará a Frederica con afecto. ¡Ojalá pudiera yo pensar lo mismo!
La pobre muchacha tenÃa una expresión muy triste cuando se despidió de nosotros. Le pedà que me escribiera a menudo, y que recordara que si alguna vez se sentÃa afligida, siempre podÃa contar con nuestra amistad. Procuré encontrar un momento para hablar a solas con ella y decirle todo esto, y espero haberle dado un poco de consuelo. Pero no estaré tranquila hasta que vaya a la ciudad y vea la situación con mis propios ojos.
Ojalá hubiera mejores perspectivas de las que ahora parece haber de la pareja cuyas esperanzas expresáis al final de vuestra carta.
Catherine Vernon