Los Watson
Los Watson —Elizabeth, tu descripción de ese tal Tom Musgrave no me anima a conocerlo.
—Le temes. No me extraña.
—No es eso. Simplemente no me gusta y lo desprecio.
—¡Despreciar a Tom Musgrave! Eso es imposible. Apuesto a que te parecerá encantador si se fija en ti. Espero que baile contigo, y me atrevo a decir que lo hará, a menos que los Osborne vengan con un grupo numeroso, en cuyo caso no hablará con nadie más.
—Parece que tiene modales de lo más seductores —dijo Emma—. Bueno, veremos lo irresistibles que nos encontramos el Sr. Tom Musgrave y yo. Supongo que lo reconoceré nada más entrar en el salón. Ha de llevar escrito en el rostro alguno de sus encantos.
—No lo encontrarás en el salón de baile, te lo aseguro. Llegaréis pronto para que la Sra. Edwards pueda conseguir un buen sitio junto al fuego, y él siempre aparece a última hora. Si al final van los Osborne, esperará en el pasillo y entrará con ellos. Me gustarÃa estar allà para protegerte. Si nuestro padre se encontrase bien ese dÃa, me abrigarÃa y James me acercarÃa hasta allà después del té, y asà podrÃa estar contigo para cuando empezara el baile.
—¡Cómo! ¿VendrÃas en este carro por la noche?