Los Watson
Los Watson —Sin dudarlo. Antes dije que eras muy refinada, y esto es un ejemplo.
Emma se quedó callada unos instantes y finalmente dijo:

—Elizabeth, ojalá no me hubieras insistido para que fuera al baile. Tú lo disfrutarÃas más que yo. Yo aquà soy una extraña, y sólo conozco a los Edwards, asà que no es probable que me divierta. Pero tú, entre tantos conocidos, seguro que sÃ. Estamos a tiempo de cambiar. Con los Edwards harÃan falta pocas disculpas, pues ellos disfrutarán más de tu compañÃa que de la mÃa, y yo volverÃa rápidamente con nuestro padre. No me darÃa ningún miedo guiar este viejo animal a casa, y ya encontrarÃa el modo de enviarte tu ropa.
—Querida Emma —exclamó Elizabeth, emocionada—, ¿me crees capaz de hacer algo as�
