Los Watson
Los Watson ¡Por nada del mundo! Pero nunca olvidaré lo generosa que has sido al proponerlo. Has de tener un carácter dulce, pues nunca vi nada igual. ¿De verdad renunciarÃas al baile para que yo pudiera ir? Créeme, Emma, no soy tan egoÃsta como para aceptarlo. Aunque tenga nueve años más que tú, no seré yo quien te impida presentarte en sociedad. Eres muy bonita, y serÃa muy injusto que no tuvieras la misma oportunidad que todas nosotras de encontrar marido. No, Emma, sea quien sea la que se quede en casa este invierno, no serás tú. Estoy segura de que yo nunca habrÃa perdonado a quien me hubiera impedido asistir a un baile a los diecinueve años.
Emma le expresó su gratitud, y durante algunos minutos avanzaron en silencio. Elizabeth fue la primera en hablar:
—¿Te fijarás en quién baila con Mary Edwards?
—Intentaré acordarme, pero sabes que no conoceré sus nombres.
—FÃjate sólo en si baila más de una vez con el capitán Hunter. Eso es lo que más temo. No es que a su padre o a su madre les gusten mucho los oficiales, pero si ella baila con él, bueno, entonces el pobre Sam no tendrá nada que hacer. Y he prometido escribirle para decirle con quién baila Mary.
—¿Sam está enamorado de la Srta. Edwards?
—¿No lo sabÃas?