Los Watson
Los Watson —¿Cómo iba a saberlo? ¿Cómo podÃa enterarme en Shropshore de lo que pasa en Surrey? No es probable que asuntos tan delicados se comentaran en la escasa correspondencia que hemos mantenido en los últimos catorce años.
—Supongo que nunca te lo mencioné en mis cartas. Desde que volviste he andado tan atareada ocupándome de nuestro pobre padre y de las tareas domésticas que no he tenido tiempo de contarte nada, pero di por sentado que estabas enterada de todo. Lleva dos años muy enamorado de ella, y le disgusta profundamente no poder asistir a todos nuestros bailes; pero el Sr. Curtis a menudo no puede arreglarse sin él, y ésta es época de muchas enfermedades en Guildford.
—¿Crees que la Srta. Edwards le corresponde?
—Me temo que no. Ya sabes que es hija única, y heredará al menos diez mil libras.
—Pero asà y todo puede enamorarse de nuestro hermano.
—¡Oh, no! Los Edwards aspiran a mucho más. Sus padres nunca lo consentirÃan. Sam no es más que un médico. A veces pienso que a ella le gusta, pero Mary Edwards es muy formal y reservada, y no siempre sé lo que pasa por su cabeza.
—A menos que Sam esté convencido de pisar terreno firme, me entristece que le animen siquiera a pensar en ella.