Los Watson
Los Watson —Será un placer bailar con vos, si asà lo deseáis —dijo, ofreciéndole su mano con la mayor naturalidad y simpatÃa.
El muchacho, recobrando al instante la ilusión, miró regocijado a su madre y, dando un paso adelante mientras decÃa «gracias, señora», se dispuso a acompañar a su nueva pareja. La gratitud de la Sra. Blake fue más efusiva. Con una expresiva mirada de alegrÃa inesperada y ferviente agradecimiento, se volvió hacia Emma con repetidos y expresivos gestos de reconocimiento por tanta y tan amable gentileza hacia su hijo. La joven le respondió con total sinceridad que no podÃa dar un placer mayor que el que ella misma sentÃa y, después de que a Charles le pusieran los guantes y le recordaran que no debÃa quitárselos, se unieron casi con igual regocijo al grupo que estaba formándose rápidamente. La pareja difÃcilmente podÃa pasar inadvertida, y la Srta. Osborne y la Srta. Carr lanzaron una mirada descarada a Emma al cruzarse con ellos en el baile.

—Caramba, Charles, estás de suerte —dijo aquélla, volviéndose hacia él—. Has encontrado una pareja mejor que yo.
A lo que el niño, exultante, contestó:
—Pues sÃ.