Mansfield Park
Mansfield Park —Bueno, Fanny, ¿qué piensas de la señorita Crawford ahora? —dijo Edmund al dÃa siguiente, después de meditar un rato la cuestión—. ¿Te gustó, ayer?
—SÃ… mucho. Me gusta oÃrla hablar. Me divierte; y es tan bonita que me da gusto mirarla.
—Es su expresión lo que resulta atractivo. ¡Tiene unas facciones admirables! Pero ¿no encontraste algo en sus palabras, Fanny, que no sonaba del todo correcto?
—¡Ah, sÃ!: no debÃa haber hablado de su tÃo como lo hizo. Me dejó completamente asombrada. Un tÃo con el que ha estado viviendo tantos años, sean cuales sean sus defectos, y que quiere tanto a su hermano que lo trata como a un hijo, según dicen. ¡No podÃa creerlo!
—Ya sabÃa yo que te habÃas dado cuenta. Me pareció muy mal… muy poco respetuosa.
—Y muy desagradecida, me parece.
