Mansfield Park
Mansfield Park —Lo que me cansa es bajarme de este caballo, se lo aseguro —dijo al tiempo que saltaba al suelo con su ayuda—; soy muy fuerte. Lo único que me cansa es hacer lo que no me gusta. Señorita Price, le cedo el puesto de muy mala gana; pero espero sinceramente que tenga un agradable paseo; y será para mà una alegrÃa tener noticia de este precioso y querido animal.
Ahora se unió a ellos el viejo cochero que habÃa estado esperando con su propio caballo. Fanny fue subida al suyo, y se pusieron en marcha hacia otra parte del parque. No se apaciguaron sus sentimientos desasosegados cuando, al mirar hacia atrás, vio que iban los dos cuesta abajo, charlando, en dirección al pueblo; ni la alivió el comentario de su acompañante, que habÃa estado observando casi con el mismo interés, sobre la gran habilidad de la señorita Crawford como amazona:
—¡Es un placer ver montar a una dama con tan buen ánimo! —dijo—. Jamás he visto a ninguna montar tan bien. No parecÃa pensar en el peligro. Muy distinta de usted, señorita, cuando empezó al principio, hará seis años la Pascua que viene. ¡Válgame Dios, cómo temblaba cuando sir Thomas la puso encima de un caballo la primera vez!