Mansfield Park
Mansfield Park La señorita Crawford fue celebrada también en el salón. Las señoritas Bertram ponderaron el mérito de haber sido dotada de fuerza y valor por la naturaleza; su deleite montando a caballo era como el de ellas; y su temprana destreza sobre el caballo era como la de ellas, cosa que tuvieron gran placer en elogiar.
—Estaba segura de que montarÃa bien —dijo Julia—; tiene madera para ello. Su figura es igual de elegante que la de su hermano.
—Sà —añadió Maria—; y es igual de animada, y tiene la misma energÃa de carácter. Estoy convencida de que el montar bien tiene mucho que ver con la inteligencia.
Cuando se retiraron a dormir, Edmund preguntó a Fanny si pensaba montar al dÃa siguiente.
—No sé; no, si necesitas la yegua —contestó.
—No la necesito para mà —dijo—; pero cada vez que te apetece quedarte en casa, pienso que la señorita Crawford se alegrarÃa de tenerla más tiempo… toda la mañana, en realidad. Tiene muchas ganas de llegar hasta el ejido de Mansfield. La señora Grant le ha estado hablando del precioso panorama que hay desde allÃ, y estoy seguro de que lo puede hacer. Pero con una mañana será suficiente. SentirÃa muchÃsimo causarte molestias. Aparte de que estarÃa muy mal: ella sólo monta por placer, y tú por la salud.