Mansfield Park
Mansfield Park —¿Que si ha salido? Claro que ha salido —dijo la señora Norris—; ¿querÃas tenerla en casa con el dÃa tan hermoso que ha hecho? ¿No habéis salido todos? Incluso vuestra madre ha salido más de una hora.
—SÃ, es verdad, Edmund —añadió su señorÃa, a quien habÃa despabilado la agria reprimenda de la señora Norris a Fanny—; he estado fuera más de una hora. He estado sentada tres cuartos de hora en el jardÃn mientras Fanny cortaba rosas, y te aseguro que ha sido muy agradable; aunque hacÃa mucho calor. HabÃa bastante sombra en el cenador, pero confieso que me daba miedo el regreso a casa.
—¿Ha estado Fanny cortando rosas?
—SÃ, y me temo que van a ser las últimas de este año. ¡Pobre criatura! HacÃa demasiado calor para ella; pero estaban tan en su punto, que era imposible esperar.
—Desde luego, no habÃa nadie para ayudarla —replicó la señora Norris en tono bastante suavizado—; me pregunto si no pudo darle el dolor de cabeza entonces, hermana. Nada lo favorece tanto como permanecer de pie o inclinada al sol. Pero seguramente estará bien mañana. ¿Y si le das un poco de tu vinagre aromático? A mà siempre se me olvida llenar el mÃo.
—Ya se lo he dado —dijo lady Bertram—; se lo tomó al volver de tu casa la segunda vez.