Mansfield Park
Mansfield Park Sir Thomas se habrÃa sentido profundamente herido si hubiera sospechado siquiera la mitad de lo que sus hijas pensaban de su regreso, y le habrÃa consolado muy poco saber el interés que despertó en el pecho de otra joven. La señorita Crawford se enteró de la buena nueva al subir con su hermano a pasar la tarde en Mansfield Park; y aunque no pareció mostrar más curiosidad por el asunto de la que demandaba la cortesÃa, y expresó sus sentimientos con una discreta felicitación, escuchó la noticia con interés no fácilmente satisfecho. La señora Norris explicó los pormenores de la carta, y se dejó el asunto; pero después del té, estaba la señorita Crawford de pie junto a una ventana abierta, con Edmund y Fanny, mirando un paisaje crepuscular, mientras las señoritas Bertram, el señor Rushworth y Henry Crawford estaban ocupados con las velas del piano, cuando lo sacó otra vez de repente, volviéndose hacia el grupo y diciendo:
—¡Qué feliz parece el señor Rushworth! Está pensando en el mes de noviembre.
Edmund se volvió a mirar al señor Rushworth también, pero no tuvo nada que decir.
—El regreso de su padre será un acontecimiento interesantÃsimo.
—Por supuesto, después de una ausencia tan larga; de una ausencia no sólo larga, sino plagada de peligros.