Mansfield Park
Mansfield Park AsÃ, pues, quedaron resueltas muchas cosas antes de que Edmund, ausente toda la mañana, supiera nada del asunto. Pero cuando entró en el salón, antes de la cena, el tono de la discusión entre Tom, Maria y el señor Yates era acalorado; y el señor Rushworth acudió diligente a su encuentro para darle la grata noticia.
—Ya tenemos la obra —dijo—. Será Promesas de amantes; yo voy a ser el conde Cassel, y saldré primero con un traje azul y una capa de raso rosa, y después llevaré otro precioso disfraz a modo de traje de caza. No sé si me gustará.
Los ojos de Fanny siguieron a Edmund, y su corazón latió por él al oÃr estas palabras, y ver su expresión, y comprender cuáles debÃan de ser sus sentimientos.
—¿Promesas de amantes? —en un tono del más grande asombro, fue su única réplica al señor Rushworth; y se volvió hacia sus hermanos como recelando una desagradable contradicción.