Mansfield Park
Mansfield Park —Pues lo siento —fue su respuesta—. Pero en esta cuestión, eres tú la que debe ir a la cabeza. Tienes que dar ejemplo. Si los demás han cometido un error, te corresponde a ti corregirles, y mostrarles cuál es la verdadera delicadeza. En todo lo que se refiere al decoro, tu conducta debe ser ley para el resto del grupo.
Esta descripción de su importancia tuvo cierto efecto, porque a nadie le gustaba más ir a la cabeza que a Maria; y desbordante de buen humor, contestó:
—Te lo agradezco mucho, Edmund; tienes muy buena intención, por supuesto… Pero de todos modos, creo que ves las cosas con demasiado rigor. Y desde luego, no voy a ponerme a discursear a los demás sobre un tema como éste. SerÃa lo más improcedente que se me podrÃa ocurrir.
—¿Acaso crees que estoy pensando en una cosa as� No: que tu conducta sea tu único discurso. Di que, al estudiar el papel, no te sientes capaz para hacerlo, que has visto que hace falta más esfuerzo y más confianza de los que tú puedes poner. Dilo con firmeza, y será suficiente. Toda persona discreta comprenderá tus motivos. Renunciarán a esa obra, y tu delicadeza saldrá enaltecida como debe ser.
—No representes nada indecoroso, querida —dijo lady Bertram—. A sir Thomas no le gustarÃa… Fanny, toca la campanilla; ¡quiero la cena! Seguro que Julia estará ya vestida.