Mansfield Park
Mansfield Park —Lo mismo iba a decir yo —dijo la señora Norris—: si empezáis a poner reparos a cada obra, acabaréis por no representar nada… y habréis tirado el dinero de los preparativos; y estoy segura de que eso supondrÃa un desdoro para todos nosotros. Yo no conozco la obra; pero como dice Maria, si tiene algo un poco demasiado subido (cosa que ocurre en casi todas las obras de teatro), se elimina y ya está. No debemos ser demasiado meticulosos, Edmund. Como el señor Rushworth actúa también, no habrá ningún mal en ello. Yo sólo habrÃa deseado que Tom hubiera sabido lo que querÃa cuando empezaron los carpinteros; porque con esas puertas laterales se ha perdido medio dÃa de trabajo. Sin embargo, las cortinas quedarán muy bien. Las criadas tienen muy buen gusto; y creo que podremos devolver unas docenas de anillas. No conviene ponerlas demasiado juntas. Yo espero ser de alguna utilidad, evitando gastos inútiles y haciendo la mayorÃa de las cosas. Debe haber siempre una cabeza firme que supervise a los jóvenes. Se me ha olvidado contarle a Tom algo que me ha ocurrido hoy mismo. He ido a echar una mirada al gallinero, y cuando iba a salir, he visto a Dick Jackson que se dirigÃa a la puerta de servicio con dos tablas de pino en la mano, que llevaba a su padre, seguro; la madre le habÃa mandado con el padre, y luego el padre le habÃa enviado a traer dos tablas porque no podÃa hacer no sé qué sin ellas. Yo sabÃa lo que querÃa decir todo esto, porque la campanilla de la comida sonaba en ese mismo momento sobre nuestras cabezas; y como detesto a esos aprovechados (los Jackson son de lo más aprovechados, siempre lo he dicho; son de esa clase de gente que saca todo lo que puede), le he dicho allà mismo al chico (un zoquete de diez años que deberÃa avergonzarse de sà mismo): «Yo le llevaré las tablas a tu padre, Dick; asà que vuelve corriendo a tu casa. El chico se ha quedado mirando embobado, y se ha marchado sin decir ni media palabra; aunque creo que tiene la lengua bastante viva. Y creo que eso le habrá curado de venir a merodear por la casa durante una temporada. Odio esa codicia; vuestro padre es demasiado bueno con esa familia, ¡dando empleo al hombre todo el año!».