Mansfield Park
Mansfield Park Fue, efectivamente, un día triunfal para Tom Bertram y para Maria. No habían esperado obtener tal victoria sobre la discreción de Edmund, y la encontraron de lo más deliciosa. Ya no había nada en su acariciado proyecto que les preocupase, y se felicitaron en secreto de los celos a los que atribuyeron su cambio, con toda la euforia de sentimientos satisfechos en todos los sentidos. Que Edmund siguiera con el gesto serio, y diciendo que no le gustaba el plan en general y que desaprobaba la obra en particular; ellos habían ganado: iba a actuar movido sólo por inclinaciones egoístas. Edmund había bajado de esa altura moral en que se había mantenido hasta ahora, y su descenso les hacía a la vez mejores y más felices.