Mansfield Park
Mansfield Park Tom comprendió los pensamientos de su padre, y deseando sinceramente que decidiera darles sólo parcial expresión, empezó a ver más claro que podía haber fundamento para la ofensa, que podía haber motivo para la mirada que su padre dirigió al techo y al estuco de la habitación; y que cuando preguntó con plácida gravedad por el destino de la mesa de billar, no iba más allá de una muy comprensible curiosidad. Bastaron unos minutos de tan incómodos sentimientos para uno y otro; y tras conseguir sir Thomas articular unas palabras de serena aprobación en respuesta a una ansiosa pregunta del señor Yates sobre si no le parecían afortunados los arreglos, volvieron los tres caballeros al salón, sir Thomas con una mayor gravedad que no dejó de tener su efecto en todos.