Mansfield Park
Mansfield Park —La señorita Crawford tenÃa mucha razón en lo que dijo el otro dÃa: a ti parece que te da casi tanto miedo destacar y recibir elogios como a otras que no les hagan caso. Estuvimos hablando de ti en la casa parroquial, y ésas fueron sus palabras. Tiene mucho discernimiento. No conozco a nadie que sepa analizar mejor el carácter de las personas. ¡Es extraordinaria, para ser tan joven! Desde luego, a ti te comprende mejor que la mayorÃa de los que te conocen desde hace tiempo; y respecto a algunos otros, por comentarios que hace de pasada me doy cuenta de que podrÃa definirlos con la misma exactitud, si no se lo impidiera la delicadeza. ¡Me pregunto qué pensará de mi padre! Debe de tenerle por un hombre elegante, de modales sumamente caballerosos, graves, consecuentes; pero quizá, como le ha visto tan pocas veces, le parezca un poco antipática su reserva. Si se hubiesen tratado más los dos, estoy seguro de que habrÃan congeniado. A mi padre le habrÃa encantado su alegrÃa… en cuanto a ella, tiene talento para apreciar las dotes de él. ¡Ojalá se vieran con más frecuencia! Espero que la señorita Crawford no crea que le cae mal.