Mansfield Park
Mansfield Park Fanny había ido al pueblo a hacer un recado para su tía Norris, cuando la sorprendió un chaparrón cerca de la casa parroquial; y al verla desde una de las ventanas tratando de protegerse bajo las ramas y las escasas hojas que aún le quedaban a un roble cercano al edificio, la obligaron a entrar, no sin cierta modesta renuencia por su parte. Se había resistido a un atento criado; pero cuando salió el propio doctor Grant con un paraguas, no pudo hacer otra cosa que sentir vergüenza, y entrar en la casa lo más deprisa posible; y para la pobre señorita Crawford, que había estado contemplando la lúgubre lluvia con desaliento, lamentando que se le hubiera estropeado el plan de hacer ejercicio por la mañana, y toda posibilidad de ver a nadie aparte de ellos mismos durante las siguientes veinticuatro horas, el ligero ruido en la puerta, y la aparición de la señorita Price mojada en el vestíbulo, fueron algo delicioso. Le hizo ver con toda claridad el valor de un acontecimiento en el campo en un día de lluvia. Al punto volvió a animarse; y fue la más activa en prestar ayuda a Fanny, descubriendo que estaba más empapada de lo que había admitido al principio, y proporcionándole ropa seca; y Fanny se vio obligada a aceptar todas estas atenciones, se dejó ayudar y atender por criadas y señoras, y bajó otra vez, a esperar en el salón una hora, mientras duraba la lluvia. La bendición de algo nuevo que ver y en qué pensar se extendió a la señorita Crawford, que continuó animada hasta el momento de vestirse para la cena.