Mansfield Park
Mansfield Park —Pero ¿cómo se puede ascender? Al menos, ¿cómo puede mi honradez alcanzar alguna distinción?
No era una pregunta muy fácil de contestar, y dio lugar a un «¡Oh!», un poco prolongado por parte de la hermosa dama, antes de que pudiera añadir:
—PodrÃa entrar en el Parlamento; o deberÃa haber ingresado en el ejército hace años.
—Eso está fuera de lugar ahora; y en cuanto a entrar en el Parlamento, me parece que tendré que esperar a que se convoque una asamblea especial para representantes de segundones con pocos medios de subsistencia. No, señorita Crawford —añadió en tono más serio—, hay distinciones que, si las juzgase inalcanzables o vedadas para mÃ, harÃan que me sintiera desgraciado… Pero son de otra naturaleza.