Mansfield Park
Mansfield Park —¡Pobre Rushworth y sus cuarenta y dos intervenciones! —prosiguió Crawford—. Nadie podrá olvidarlas. ¡Pobre hombre! Le estoy viendo: con sus esfuerzos y su desesperación. Mucho me equivocaré si su adorable Maria le pide alguna vez que recite para ella las cuarenta y dos intervenciones. —Y añadió con momentánea seriedad—: Es demasiado buena para él… demasiado. —Luego, volviendo a adoptar otra vez el tono de amable galanterÃa, y dirigiéndose a Fanny, dijo—: Usted fue la mejor amiga del señor Rushworth; no podemos olvidar su amabilidad y su paciencia, su incansable paciencia, tratando de ayudarle a aprenderse el papel, e intentando darle una memoria que la naturaleza le ha negado… ¡inspirarle algún entendimiento con la sobreabundancia del suyo! Quizá no tuvo él sensibilidad suficiente para apreciar sus esfuerzos, pero me atrevo a decir que honró al resto de la compañÃa.
Fanny se puso colorada, y no dijo nada.