Mansfield Park
Mansfield Park —¡Es como un sueño, como un precioso sueño! —exclamó el señor Crawford, tras unos minutos de reflexión—. Siempre recordaré nuestra incursión en el teatro con sumo placer. ¡Qué interés ponÃamos, cómo nos animábamos, qué espÃritu de comunión! Todos estábamos inmersos en él. Todos estábamos activos. A todas horas habÃa trabajo, esperanzas, preocupaciones, ajetreo. Siempre surgÃa algún pequeño inconveniente, alguna duda, algún obstáculo que superar. Nunca me he sentido tan feliz.
Con muda indignación, Fanny se repitió para sà misma: «¡Nunca ha sido tan feliz! ¡Tan feliz como cuando hacÃa lo que sabe que no tiene justificación! ¡Tan feliz como cuando se comportaba de una manera indigna e insensible! ¡Ah, qué espÃritu más corrompido!».