Mansfield Park
Mansfield Park Su presteza, sin embargo, en aceptar ir a cenar a la casa parroquial cuando finalmente decidieron invitarlos a todos, tras muchas deliberaciones y dudas sobre si valía la pena, «¡porque sir Thomas parecía tan poco inclinado y lady Bertram era tan indolente!», se debió sólo a la buena educación y voluntad, y no tuvo nada que ver con el señor Crawford, salvo el hecho de ser uno más del agradable grupo; porque fue en el transcurso de esta misma visita cuando empezó a pensar que cualquiera habituado a este tipo de observaciones ociosas habría creído que el señor Crawford era admirador de Fanny Price.
A todo el mundo le pareció una reunión agradable, proporcionalmente formada por un grupo que hablaba y otro que escuchaba; y la cena misma fue elegante y copiosa, conforme al usual estilo de los Grant, y demasiado acorde con los hábitos de todos para suscitar ninguna emoción salvo en la señora Norris, que no podía ver con paciencia la amplia mesa ni el número de platos que había encima, y que siempre se las arreglaba para notar algún defecto cuando un criado pasaba por detrás de su silla, y encontrar alguna nueva prueba de que era imposible, entre tantos platos, que no se sirviera alguno frío.