Mansfield Park
Mansfield Park —Vamos, Fanny. Fanny, ¿qué haces? Nos vamos ya. ¿No ves a tu tía que se marcha? Anda, date prisa. No soporto tener esperando al viejo Wilcox. Deberías tener siempre en cuenta al cochero y los caballos. Mi querido sir Thomas, hemos dispuesto que el coche vuelva a recogerlos a usted, a Edmund y a William.
Sir Thomas no podía disentir, ya que había sido decisión suya, comunicada de antemano a su esposa y a su cuñada; aunque al parecer la señora Norris lo había olvidado, e imaginaba que lo había dispuesto ella.
La última impresión que Fanny se llevó de esta visita fue de decepción… Porque el chal que Edmund cogía tranquilamente del criado para ponérselo a ella alrededor de los hombros se lo arrebató el señor Crawford con mano más viva, y Fanny tuvo que darle a él las gracias por su más diligente atención.